Bronce

  • Artista: Javier Marín
  • año: 1998

1998

Erostísmo  Erosionado, Pureza Fundida
Ana Elena Mallet

Es entre la conciencia del cuerpo, el despertar del deseo y los miedos a descubrir el interior del espíritu que se .departen las esculturas de Javier Marín. Figuras humanas llenas de movimiento, que al contacto con la mirada le hablan al espectador de sí mismo, de sus pesares y sus anhelos. Para interpretarlas hay que observarlas larga y pacientemente, sentir por un lado los efectos del material y de sus formas; y por otro, sus posturas, sus movimientos, sus gestos y expresiones. El material y su tratamiento nos descubren un lenguaje plástico que enfatiza la técnica; las posturas y los gestos nos revelan la belleza del mensaje poético. 

Inevitablemente toda nueva creación nos supone una revisión y revaloración de las grandes obras de arte que han existido a lo largo de la historia; así pues, estas piezas de Javier Marín nos hacen pensar en la escultura clásica y en la tradición del bronce, material que ha sido utilizado para forjar los grandes monumentos a los héroes. La obra de Marín no muestra héroe alguno, presenta simples hombres con su condición humana desnuda desde dentro. Las pátinas naturales desmienten la perfección del material y rescatan la estética del proceso: la pieza terminada es casi el final de una ardua tarea de concepción modelado y fundición. El bronce no es tan perfecto como nos habían hecho creer y finalmente, el hombre tampoco. 
 

CATÁLOGO


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