Espejismos

  • Artista: Javier Cruz
  • año: 2011 - Javier Cruz

Viernes 6 de mayo de 2011 - Miércoles 6 de abril de 2012

Galería Planta Alta, Espacio Visual y Salón Elena Lamm

No se sabe con certeza en que momento apareció el espejo en la vida del hombre, pero se tiene conocimiento de su existencia desde la más remota Antigüedad, llámese Mesopotamia, Egipto, India o China. Los espejos tienen un significado simbólico en los mitos de casi todas las culturas, incluyendo la mesoamericana en la que aparece Tezcatlipoca –“Señor del Espejo Humeante"- quien construyó su atributo con hilo extraído de la “Tierra Primera aún no alumbrada por el Sol”.

En su Diccionario de símbolos, Juan E. Cirlot dice que el espejo es un “órgano de autocontemplación y reflejo del universo”. Asociado con el mito de Narciso, el cosmos sería “un inmenso Narciso que se ve a sí mismo reflejado en la conciencia humana”. A lo largo de los siglos se ha desarrollado la idea de que la mente humana es como un espejo que refleja la realidad. Desde los griegos, pasando por Scheler y otros pensadores modernos, se vincula al espejo con la mente, haciendo de éste un símbolo de la imaginación y de la conciencia por su capacidad de reproducir los ecos del mundo visible. Así pues, el espejo se asocia a la idea del arte como “imitación” o “mimesis”, ya que según Sócrates el espejo es “el gran maestro capaz de crearlo todo”. Por el contrario, para Platón el espejo es el gran engañador ya que sus reflejos son simples “fenómenos” que no revelan lo “verdadero”. El espejo y el arte comparten el poder seductor que nos hace creer que lo que muestra es verdad, cuando en realidad es mero reflejo. Como en el mito platónico de la caverna donde las imágenes que los hombres creen ver son tan sólo las sombras de los objetos verdaderos.

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